lunes, 23 de diciembre de 2013

EL PODER VISTO A LA LUZ DEL DELANTAL BLANCO

El delantal blanco, de Sergio vodanovic, presenta una historia en la que los personajes, más que representar una situación de la Cotidianidad son la alegoría a los elementos sociales que se desprenden de la conciencia del poder. La división por clases a partir del nivel socioeconómico es, puede decirse, la estructura sobre la que se asienta en realidad la idea planteada por el dramaturgo chileno. El delantal viene a cumplir con la función de símbolo visto a través de un prisma semiótico. Esta prenda posee las cualidades que generaciones de hombres y mujeres le han impregnado. Así, su peso social y cultural es tan amplio, que cuenta con la posibilidad de encorvar a su poseedor. Armand y Michele matelart, mientras citan a Focault, explican que el poder produce algo real, es decir, produce dominios de objetos y rituales de verdad (67). Así, un delantal como objeto degrada el valor de un sujeto mientras potencia el valor de otro. Sergio Vodanovic sugiere mediante la voz de una patrona, un juego de roles. De un lado la empleada viste el vestido de la señora, del otro, esta se coloca el delantal de sirvienta. Ese juego podría interpretarse de varios modos, uno de ellos, es que el autor entiende que el traspaso de poder de una mano a la otra no implica necesariamente un cambio en el modo en que se establece el orden social. Vodanovic es más explícito cuando en labios del caballero distinguido dice, “El orden está establecido. Al final, siempre el orden se establece” (24). Queda como hecho irrevocable en el momento que los jóvenes se llevan a la mujer que en principio fue la señora, mientras esta resabia negándose a asumir que perdió el dominio que sobre la empleada tenía. La obra facilita el espacio adecuado para entenderla como una tesis contraria a los planteamientos que proponen un cambio en las manos del poder como solución a la inequidad social existente en los distintos sistemas. Vodanovic llega a ser incluso pesimista, pues bajo el entramado de la pieza subyace un cierto signo resignado de interrogación, un ¿Y ahora qué? El concepto visión, tiene para el autor una importancia significativa. Es tal vez el otro elemento al que más relevancia otorga en su función de signo dentro de la obra, y aquí nuevamente surge el ver semiótico. La señora pregunta a su empleada cómo se ve todo mientras se tiene un delantal. La muchacha, que ha llegado del campo, que desea casarse y tener hijos, que lee revistas en las que se narran culebrones de supuesta gente de clase alta, desconoce un modo distinto de ver la vida. Acorde con su experiencia cognitiva, se muestra incrédula a que pueda haber en realidad una diferencia entre mirar como sirvienta y ver desde el puesto de mando. De hecho, la muchacha, una vez se ha puesto el traje de baño de la señora entiende que todo sigue igual, pero es perceptible en ella un cambio inmediato. Lo mismo ocurre a la señora. La mutación que sufren ambas mujeres a raíz del cambio simbólico les induce a adoptar posturas acordes a la indumentaria. De ahí que la empleada dé órdenes a la señora y que esta, sorprendida las acate. El absurdo, irónico, se potencia cuando la mujer que antes se burló de la sirvienta por leer las revistas, ahora les encuentra un cierto atractivo. Y sin embargo, ambas continúan viendo todo del mismo color; en síntesis, igual que antes. Sin embargo, y sin ánimo de contradecir lo anterior, una vez iniciado el clímax de la acción, la señora intenta recuperar su poder. Aún no ha sido expulsada definitivamente de la obra por lo que todavía entiende que el cambio de roles ha sido sólo un juego; de modo que cuando la empleada se insolenta ella reacciona bruscamente, interpelándole. “¿Crees que por estar vestida con un uniforme blanco no van a reconocer quien es la empleada y quién la señora?” (20). La visión como signo se halla también en el modo de ver de la señora. Esta entiende que lo importante en la vida se encuentra en el dinero “Sin la plata no somos Nada” (6). Aunque recapacita para agregar la clase. Como muestra de clase, utiliza al pequeño Álvaro, su hijo, él acaba de patear el castillo de arena de una niña, acto que la señora interpreta como muestra innata de clase y vocación para mandar, llevar de la mano el poder. Un ejemplo más de lo que entiende la señora que es el poder se sugiere en su explicación de por qué lleva a la playa a la joven vestida con el delantal. Para ella, es lo mismo que pasear en su automóvil, o sea, el poder precisa, en este caso, de la ostentación; es un modo de conjuro o invocación. Así, el ser humano que es la empleada, posee valor en la medida que pueda significar o evidenciar el estatus de sus patrones. En último término, respecto a este punto, vodanovic entra en el terreno político con la ironía apuntando al rostro. Muestra en primer plano la realidad social de la sirvienta que con veintiún años desea casarse y está imposibilitada por cuestiones económicas, quizá. En otro plano, la señora explica su concepción del modo de vida de los pobres, quienes a su juicio no necesitan nada, porque les dan tierra y tienen vacas. Como para confirmar su postura, la mujer interroga a su empleada al respecto de la tenencia de vacas El tema, a pesar de ser casi un lugar común tanto en la literatura como en otros ámbitos de la creatividad, cuenta con un tratamiento ligero y lleno de sentido del humor. El absurdo, catalizado mediante el delantal, se impulsa en forma de hipérbole hasta rozar lo fantástico. El momento en que se cambian los roles funge como punto de giro, pero además, ejecuta una maniobra que hace pensar en una muda al nivel de realidad. Otra técnica que incrusta Vodanovic en la estructura narrativa de El Delantal Blanco es la caja china, aunque claro, hace de este recurso un uso a penas sugerido. Presenta la historia que lee la sirvienta en la revista, sin terminar de desarrollarla. En este punto vodanovic hace un doble guiño o alusión literaria, como para incrementar el valor de su creación mediante las referencias. De este modo, la obra en sí es una clara alusión a la novela El príncipe y El Mendigo de Marc Twain. De igual modo, la historia que lee la sirvienta, es una trama manida y folletinesca que aparece en montones de novelas rosa. Y esta doble referencia puede verse como una especie de vaso comunicante referencial en el que se acentúa el significado último de El Delantal Blanco.   Bibliografía Mattelart, armand y Michele. Historia de Las Teorías De La Comunicación Social. París: Le Déscouverte, 1997. Vargas Llosa, Mario. Cartas A Un Joven Novelista. México: Planeta. 1997.

miércoles, 14 de agosto de 2013

Entrevista a Leonardo valencia y Ana María shua primera parte

José: estamos con Leonardo Valencia. Leonardo es escritor ecuatoriano, pero reside en Barcelona. Hace poco tú diste una conferencia sobre el uso de la tecnología en la literatura y su impacto en la novela. A ti como novelista ¿cómo te influye todo el tema de la tecnología en la novelística actual? Leonardo: Hay una cosa que yo comenté en esa conferencia, que era un poco como el núcleo de lo que yo quise exponer. Había varias ideas. Una de las ideas, era un poco revisar cómo era esta relación de la novela con la tecnología. Un poco lo que yo venía a decir es que la novela siempre ha estado vinculada a algún tipo de tecnología, si consideramos por ejemplo que ya el papel era una tecnología y antes el pergamino era una forma de tecnología y el papiro igual y la imprenta igual. Es decir, la novela como forma literaria, a diferencia de la poesía o el teatro que están fundamentadas en la voz humana o en una escenificación con personas reales, el fundamento de la novela siempre ha sido un soporte. Entonces, dentro de la naturaleza de la novela está esta vinculación a determinados soportes. A veces hay mucha preocupación por el tema de qué va a pasar con la novela con las nuevas tecnologías. Pero, en realidad lo que estamos viendo es que la novela sigue cumpliendo esa función que yo considero mutante. Cuando se habla de que se vive la muerte de la novela y la extinción de la novela, esa es una visión sesgada en un solo momento de su proceso. Es decir, porque la novela, por naturaleza, muere y renace, muere y renace, muere y renace siempre. O sea, su condición es siempre de morir y de renacer… transformarse. J: En estos tiempos se habla mucho de la escritura breve, incluso se hacen concursos literarios sobre un tweet. Todo este tema de escritura rápida, cero adjetivos, ciento cuarenta caracteres ¿no afecta un poco la forma de estructurar la novela en este momento? L: no, porque siempre ha habido escritura breve. Si empezamos a hablar, desde los “haikus” o los “aforismos”, la escritura breve siempre ha dado mucho de sí. Y no todos los escritores tienen que escribir novelas, las escrituras tienen distintos registros. De hecho, lo que yo señalaba era un poco de que en realidad todos estos cambios tecnológicos no hay que mirarlos con desconfianza -entra Ana María en el salón-. Sí es verdad que favorecen la escritura breve, pero se siguen escribiendo novelas y se seguirán escribiendo novelas, y que habrán cambios. Yo creo que hay una especie de interregno cuando empiezan a salir los primeros proyectos de literatura electrónica. Todos estos se dieron hasta más o menos el 2008 o el 2010 en una computadora fija, o inclusive en un portátil, pero era muy difícil la lectura. Los e-readers te permiten ahora llevar a la lectura la mano; y toda la tecnología está apuntando a generar comodidad para leer novelas. Todos estos elementos añadidos de imágenes, videos, audios, son añadidos que en realidad no modifican la condición esencial de la novela. Inclusive, yo recuerdo siempre la famosa expresión de Flauvert, él declaraba en una carta, decía: “Mientras yo viva nadie ilustrará ningún libro mío”. Porque él no creía en la ilustración, es decir, no creía en un añadido a la naturaleza verbal de la novela. Entonces, es verdad que todos estos recursos de las nuevas tecnologías facilitan, dan recursos, pero en realidad no cambia el espíritu de la novela, si entendemos a la novela como este género permanentemente mutante. , De hecho, lo que yo decía en la conferencia que di en el Museo de Arte Moderna, era que el espíritu de la novela está muy vinculado a la tecnología, está muy vinculada a esta mutación. Y además, a otro elemento adicional: la novela siempre fue un género destinado a gente corriente como nosotros; hablando de gente corriente… tratando de abrir, tiene una visión más abierta. Rompe las visiones cerradas del poder y el conocimiento cerrado y se acerca a la gente. Y las nuevas tecnologías De hecho pues un poco lo que están permitiendo es eso. O sea, ya la pantalla no es distante como la época en la que surge la televisión; el televisor era como un oráculo. Desde la época de los video juegos -y yo crecí mientras leía literatura jugaba video juegos- se nos ha invitado con las nuevas tecnologías a entrar en las pantallas. Y ahora eso está muy potenciado con la tecnología 2.0, porque uno escribe en pantallas, entra en redes; entonces hay una dinámica muy abierta. Pero a veces creo que se produce una especie de exagerado dramatismo con todo el cambio tecnológico. Novelas va a seguir habiendo; probablemente novelas en papel se vaya a reducir mucho pero seguirá habiendo formas narrativas. En principio porque yo creo en la novela y creo que tiene mucha fuerza. J: Acaba de unirse a la conversación Ana María shuá, narradora argentina. Ana María, estamos comentando en este momento como las nuevas tecnologías, las redes 2.0 impactan en el modo de hacer literatura de los narradores, bueno, de los escritores de este tiempo. ¿De qué manera usted quizás se nutre de las redes sociales o de las nuevas tecnologías a la hora de su creación? Sobre todo porque Twitter por ejemplo, exige una brevedad en lo que se escribe muy similar a las historias que usted cuenta en sus micro relatos. Quizás no tiene micro relatos de 140 caracteres, pero igual tiene relatos, cuentos muy cortos. Usted se especializa en narrativa breve. A.M. Sí, así es, pero yo no veo, así como Leonardo no ve, relación entre la… digamos, como afecte las nuevas tecnologías a la novela, que afecten negativamente. Yo no veo ninguna relación literaria entre el tweet y el micro relato. El tweet es simplemente una herramienta, 140 caracteres. Un martillo puede servir para crear una gran escultura o para romperle a alguien la cabeza. “Leonardo y José ríen”. Y un tweet puede servir para pasar información, para expresar una diatriba política o para lo que a uno se le dé la gana. Simplemente es una herramienta que permite escribir en 140 caracteres. Nada tiene que ver eso con la literatura. Las formas breves sí existieron siempre. Antes existía el telegrama, por ejemplo. Y de hecho hay muchos micro cuentos de otras épocas porque el micro cuento es muy antiguo, es antiguo como la humanidad. Pero además, en la literatura de autor también hay muchos cuentos brevísimos que tienen ya sus cien años o más. Y te decía que hay muchos de otras épocas que imitan la forma del telegrama. Seguro que a ningún escritor le preguntaban: y ahora que existe el telegrama ¿qué vas a escribir? “Ana María ríe, también Leonardo”. Por lo demás sí, bueno, la tecnología está cambiando el mundo y en ese sentido afecta la literatura. Estamos viviendo en un mundo diferente y que además está cambiando constantemente, día a día; de una manera, para mí maravillosa, extraordinaria. Yo disfruto mucho de la tecnología y obviamente entra de todas las maneras posibles en lo que escribo, porque cambia mi visión del mundo y cambia el mundo que me rodea. Así que cómo no va a afectar lo que escribo. Eso es todo. LV. Hay una cosa que me gustaría añadir. Es que por ejemplo, hay una cosa que es una gran ventaja con la democratización de lo que es la tecnología –que también habría que mirarlo también entre comillas porque a veces no todo el mundo accede a un equipo electrónico-. Pero yo creo que uno de los grandes cambios es la posibilidad de acceder a los textos. Esto sí yo creo que es un cambio relevante en el plano del lector. O sea, esa facilidad de yo poder descargarme un libro, cuando antes era difícil conseguir un libro, eso sí es un cambio, yo creo que radical. Ahora, respecto al tema de la escritura ¿cómo puede afectar? Para un poco acercarme a tu inquietud ¿no? Yo creo que pasan dos cosas interesantes con la tecnología: primero, obliga a una revisión de la tradición literaria. O sea, reordena y nos hace tratar de descubrir que la literatura ya tiene formas que de alguna manera convergían con las nuevas tecnologías. O sea, reactiva un canon literario. Y el otro tema, es si realmente la mirada que aplicamos no es una mirada de tiempo estrecho. Creo que más bien habría que tener una mirada de periodo largo. Es decir, todavía es muy provisional lo que está pasando con la tecnología. Hay un gran investigador “Dan spealver”, que él dijo una cosa que a mí sí me estremeció mucho, y es que él decía que la tecnología de la escritura, vivimos un periodo de transición porque en realidad los teclados van a desaparecer. De hecho, eso spealver lo dijo hace muchos años y cuando ya surgió la Ipad y ya no hay el teclado que tu lo haces emerger si quieres, lo que él ha estado diciendo es que en realidad este romance con el teclado, desde que vinieron los SMS, los chats y todo esto de aquí con la escritura, desaparecerá también rápidamente. Porque toda la tecnología será, la escritura pasará de lo oral a lo escrito. Inclusive el trabajo de corrección será oral con las computadoras. Entonces vamos a prescindir de la escritura. Por lo tanto, decía Spealver, que en realidad lo que se va a volver una alta tecnología será la escritura literaria, porque efectivamente ya de por sí exige una gran formación y muchos años de trabajo. Y entonces esa escritura desaparecerá. Y entonces yo creo que ahora vivimos en un periodo que es demasiado provisional como para sentar categorías absolutas si hay una modificación o no de la literatura. Inclusive, yo iría más allá. Yo creo que lo que va a generar un cambio realmente importante será cuando realmente pasemos a esas nuevas formas de archivación, o de archivo, que es los formatos biológicos. Que ahora suena a ciencia ficción, pero que parece que se está acercando, que nosotros seremos el disco duro de los archivos. Entonces ahí sí va a haber una experiencia cognitiva diferente. ¿Qué va a pasar cuando nos inyecten una novela directamente a nuestra red neuronal? ¿Qué va a pasar con el sentido de la secuencia de duración de la lectura? A mí eso me intriga, o sea, ese es el verdadero cambio. Ahora, pasar del libro de papel a un e-reader, en realidad, no hay mucha diferencia. La cosa es qué va a pasar cuando se abandone el teclado, cuando la tecnología avance bastante y ya uno pueda corregir verbalmente y haya un ordenador que vaya preguntándote por tus correcciones. Y la otra forma de lectura que estoy diciendo, la de la transmisión directa. Yo creo que ahora vivimos un periodo que es de ejercicios y de pruebas, pero hay que abrir la mirada, o sea, hay que abrir la mirada y tratar un poco de verlo con un espectro mucho mayor para no caer en situaciones un poco de dramatización innecesaria. Que viene bien para mover el ambiente, pero que en realidad pierdes de vista el espíritu de la escritura, que siempre ha sido la forma más compleja del pensamiento humano. Y estas máquinas lo que hacen es, tratar de acercarse rozándole los pies a la articulación cerebral. J. ¿Cómo es el lector de estos tiempos? Bueno, vamos, yo no sé si los lectores varían de generación en generación. Yo no sé Ana María cómo era el lector de su generación, el de la mía –el de la mía yo más o menos tengo una idea: un lector rápido, que de repente lee en el celular-. Pero, ¿cómo es el lector desde el punto de vista de ustedes? Por ejemplo tu conduces un laboratorio de escritura creativa, usted ha sido jurado de certámenes literarios ¿cómo es el lector de ahora? Ana María. Por ahora yo no veo que el lector haya cambiado tanto. Digamos, a medida que aumenta la población del mundo y se van incorporando además a la cultura de la lectura y la escritura enormes masas de población que antes eran analfabetas, cada vez hay más y más y más lectores. Mientras el mundo entero proclama la desaparición del libro y del mundo editorial, en este momento todavía la industria editorial está en su apogeo. Nunca se publicaron tantos libros en el mundo como sucede en este momento. El lector no ha cambiado tanto, el lector va encontrando distintas… digamos, lo que tiene ahora son muchas opciones de lectura, mucha distintas posibilidades de lectura y las aprovecha todas. Y en realidad, la gente que compra y lee hoy ebooks son precisamente los grandes lectores, los que leen también muchos libros de papel. Yo creo que eventualmente el libro de papel va a desaparecer, pero entre tanto va a convivir todavía durante muchos años. Y poco a poco se irá convirtiendo en una sofisticación de elite. A los lectores electrónicos les falta todavía algunas cosas para perfeccionarse, sin hablar ya de la inyección neuronal de novelas. -Aquí ríe y mira a Leonardo-. Que todavía no llegamos, pero que bueno, no descarto; ya hemos visto que todo es posible. Ningún escritor de ciencia ficción imaginó la revolución tecnológica que estamos viviendo en este momento, ni siquiera para dentro de 3000 años o de 5000 años. La única objeción que le encuentro yo al libro electrónico es que no se puede hojear, y es, es grave. Sí es un problema grave. Pero encontrarán la manera de que se pueda hacer.

Felipe Filosofía o Poesía

“Siempre hay un sarcástico materialista dispuesto a estropearnos la fantasía”. Felipe, Quino. Suelo reírme con las discusiones de los teóricos. Discuten por cualquier diferencia de conceptos, y claro, desestiman a quien piense de modo distinto. Mas exactamente es lo que desde la antigüedad sucede con la Poesía y la Filosofía. Platón se inventó un país y dejó fuera a los poetas; nada más. A partir de entonces se han aglomerado las páginas de ensayos, tratados y artículos buscándole razones a la exclusión hecha por Platón. No menos han sido las composiciones dedicadas a ramificar las posibilidades de lucha entre el quehacer poético y el filosófico. Felipe, un niño de siete años, hijo de Quino, zanja la discusión con un método muy de ciorán. En cada una de sus acciones, el amiguito de Mafalda, plantea mediante la poesía sus posturas ideológicas, es decir, expresa lo que piensa sin pretender buscar una verdad arraigada en lo material. Si Felipe estudiara a Platón, o al Freud que acusa a los poetas de irresponsable, quizá declararía: “Tanto acabar a los poetas y al final sus ideas parecen de poemarios”. Por suerte en sus aventuras con el Llanero Solitario no tiene tiempo para estas cuestiones. El niño, con su forma ingenua de ver las cosas duda de las excusas de los adultos, esquiva los prejuicios de los adultos y a diferencia de los adultos, le tiene sin cuidado el uso que hace del lenguaje la poesía o la filosofía. Está más concentrado en la compenetración de su mirada con el universo que lo rodea. Es decir, se decanta más por asumir el mundo desde su prisma que por la búsqueda de una verdad relativa. Aunque claro, Felipe tiene su idea particular de la realidad. Al parecer la ve como un concepto materialista exento de belleza o armonía. Así lo expresa cuando declara: “¡He decidido enfrentar la realidad! Así que tan pronto se ponga linda me avisan”. Aquí no sólo muestra descreimiento ante la imagen de la realidad, sino que la ve como un enemigo a combatir. Desde luego, en más de una ocasión usted y yo hemos decidido enfrentar la realidad, sólo que a diferencia de Felipe, hemos alzado la espada de don quijote en vez de irnos por nuestro propio camino. El ser humano, es por naturaleza, cazador de luchas. Luchó en la pre-historia contra el clima y las fieras, luego contra extranjeros, contra los vecinos y contra sí mismo. Luchar es un ejercicio inherente en el individuo. De hecho, sólo las luchas atraen los cambios que han hecho que las sociedades avancen. Ahora bien, emprender una batalla para decidir si el poeta posee una concepción clara del pensamiento tal como lo esgrime la filosofía, se me antoja una frivolidad y una sin razón. Quizá por eso Felipe expresa un viaje a la luna mientras va a comprar el pan de manteca. O sea, algo tan trivial como hacer el mandado no tiene tanto peso, a no ser que se le dé un valor exagerado. Más importante es observar, hacerse preguntas, pero sin pretender dar con una verdad irrefutable, sino con un elemento que nos haga convivir en coherencia con el entorno. “La disputa entre filosofía y poesía, pienso, se haya tan estrecha debido a que por su naturaleza reflexiva, el pensamiento acude al lenguaje poético para concretizarse. Lo mismo sucede con la poesía, que por la melodía y la reflexión al expresar las ideas colinda con las expresiones de la filosofía. Luego, ambas tienen en común el sentido de búsqueda que en último término define en sí misma al individuo: pensador o artista. La búsqueda de Felipe, su lucha, no es contra la realidad en sí misma, sino con las limitaciones que esta plantea. Por eso asume posiciones orientadas a crear y recrear situaciones, espacios y tiempos desde las ensoñaciones. Justamente esta actitud ante la realidad, es la que critican Freud y los platonianos. También es la razón por la que Ciorán afirma que cree más en la filosofía oriental que en la de los griegos. Felipe y Ciorán van más a la filosofía oriental que a la griega porque tanto a uno como al otro le tiene sin cuidado el descubrimiento de la verdad. Los dos apuntan a planos del ser, superiores al simple encuentro con el saber por saber. Esta es la razón, quizás, por la que con siete años, desprecia la escuela. El desprecio de Felipe por la escuela encuentra una respuesta en la afirmación de Susanita, también creación de Quino: “Es triste echar por la borda toda una vida dedicada al analfabetismo”. Otra posible razón para la animadversión que tiene contra la escuela, puede estar en la cita de Bernard Shaw que hizo facundo Cabral en uno de sus diálogos: “Mí educación fue muy buena hasta que me la interrumpió la escuela”. Facundo también cuenta de un yaqui que conoció en México, en el estado de sonora. Era un nativo que tenía una escuela para desaprender. Probablemente este fuera la educación que hubiera deseado el hijo de Quino. Sin embargo debía enfrentarse cada día a una educación que pretendía estrechar las fronteras de su visión. Justamente la intensión de los filósofos platonianos que entienden que los poetas extirpa la filosofía en sus creaciones. Considero que Felipe puede ser la conjunción que une al pensamiento poético y al pensamiento filosófico. Es decir, la actitud soñadora, desarticuladora de principios o estructuras cerradas, puede derribar la pared divisoria entre filósofos y poetas. La poesía expresa una percepción amparándose en el lenguaje. La filosofía trata de definir las percepciones, valiéndose también del lenguaje. De ahí que en ocasiones haya tan pocas barreras entre los recursos poéticos de los filósofos y los planteamientos filosóficos de los poetas. En Felipe, como es ajeno a todo esto, filosofar y hacer poesía es parte de un cuerpo indisoluble. El epígrafe de estas reflexiones deja claro que Felipe está consciente de la realidad. También muestra que no está dispuesto a dejarse apabullar por ella. Aunque claro, parte de su lucha diaria es contra los Manolitos que intentan encajarle la realidad material en el estómago; así tengan que expulsarlo, por soñador, de un país soñado.

martes, 13 de agosto de 2013

TIPO ECLIPSE

Hay eclipses que filtran la luz y la oscuridad. Eclipses que nublan o distorsionan la visión; hay eclipses de lenguaje. Nos ponemos de pie, alzamos la palabra y ocultamos Tipo eclipse la voz. Después quedan historias, versos; viejos arrebatos y maledicencias.